Si
el CLIENTE es
el centro de todos los esfuerzos que una empresa puede realizar
se debe enfocar nuestra atención a sus necesidades,
lo cual significa escucharlo formal e informalmente, dando
respuesta a sus sugerencias, poniéndolas en la práctica,
formando al personal interno y estimulando al cliente para
que deposite más y mas confianza en nuestros productos
y servicios. Además de darle detalles importantes para
que nos tenga como primera opción en su mente a la
hora de elegir.